jueves, abril 19, 2007

ACEPTACIÓN

Nuestra conducta dirigida a un objetivo a través de la acción encuentra en el control de pensamientos, sensaciones y sentimientos un obstáculo insalvable. Cambiarlos implica dejarlos fluir y que se modifiquen por sí mismos. Modificarlos pasa por su aceptación sin lucha, es decir, hay que partir de no hacer nada para alterarlos para que puedan fluir y cambiar por si mismos. Esto ocurre porque ponemos así en marcha el mecanismo automático e insconciente de habituación que logra que nuestros sentimientos desaparezcan por si solos, cuando no hacemos nada para que se vayan, porque nos acostumbramos a ellos hasta el punto de dejar de sentirlos. Aceptar significa aprender a sentir y NO HACER aquello a lo que nos impulsan nuestros pensamientos y sensaciones, a pensar y a no tomar nuestros pensamientos como realidades. No hacer, no actuar en esas circunstancias no es sencillo, porque para aprender a no hacer, no basta con comprenderlo, es necesario vivirlo y entrenarnos.

miércoles, abril 18, 2007

NO PUEDO CON LA VIDA.

Soy como soy, no lo puedo evitar. Tengo el corazón de fuego y se estremece por una pasión y... cuando me enamoro lo entrego todo.

A veces muero por dar sin que me importe nada. Otras sólo puedo lastimarme, y me odio por no aprender. A veces siento que hago bien, a veces bajo la misma acción, siento que cometí el peor de los errores. El problema es llegar a tal extremo en ambos casos. La pregunta es si debo aprender a convivir y acostumbrarme a tantos altibajos emocionales que me van destrozando...

Lo que importa ante todo es perseguir la experiencia; la razón seguirá siempre con su venda sobre los ojos.

lunes, abril 16, 2007

El principito.


"-¿Qué significa "domesticar"?
--Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa"crear lazos..."
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
-Es posible -concedió el zorro-, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
-¿Hay cazadores en ese planeta?
-No.
-¡Qué interesante! ¿Y gallinas?
-No.
-Nada es perfecto -suspiró el zorro.
Y después volviendo a su idea:
-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sól. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.
-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Ios hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
-¿Qué debo hacer? -preguntó el príncipito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio ún poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
El principito volvió al día siguiente.
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejempló, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la feliçidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunça sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra.
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando eI día de la partida:
-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
-Ciertamente -dijo el zorro.
- Y vas a llorar!, -dijo él principito.
-¡Seguro!
-No ganas nada.
-Gano -dijo el zorro- he ganado a causa del color del trigo.
Y luego añadió:
-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver las rosas y dijo:
-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.
Y volvió con el zorro.
-Adiós -le dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo

domingo, abril 15, 2007

¿Qué hiciste?...Acabaste con todo.

Y me encerraste en tu tubo de ensayo... según tú, por miedo a perderme (que nadie me mire, que nadie me hable, que nadie me toque.)

Me guardabas en tu bolsillo y me llevabas a todas partes, yo no me quejaba porque sentía tu corazón, pero después de un tiempo... dejé de oir el mio.


Tenerme encerrada era más cómodo para tí pero me ahogaste, me asfixiaste, me aburrí...


La espera, desespera...
Y acabé por marcharme.
...en fín (suspiros)

miércoles, abril 11, 2007

No le tengo miedo.

Nadie me sepultará.

Tengo vida.

Puedo moverme.

Quiero luz.

Existo.

Y... cuando se me olvide, será el fin.

Un auténtico maltratador.

Borraré todos tus sueños de mis sueños, que el viento arrastre para siempre tus recuerdos.

No escucharé palabras de arrepentimiento.
¡¡¡Ignoraré sin pena tu remordimiento!!!.


martes, abril 03, 2007

Érase que se era...

Antes, yo no fui... Antes, perdida en el desierto de su embrujo, bebiéndome el silencio, mordiéndome la pena, sometiéndome.
Durante meses, atrapada entre sus besos y el adios, por curar mis heridas con agua podrida, heridas llenas de sinceridad.
Antes, el alma fatigada y el corazón unido en un espacio corto y encojido por las esquinas frías de su interior.
Antes, todo lo que fui. Antes, todo lo que soy.
Siento. Como siento no quererte por la rabia y la pobreza que marcaste en mi corazón pintadas a lo largo de una calle sola y vacía.




Empobrecida, anulada, machacada.